Los primeros rastros humanos encontrados en las cuencas de los ríos Vístula y Oder se remontan a cerca de 100 mil años a.C. Los cazadores neandertales (homo sapiens neandertalis) hacían incursiones principalmente en los territorios meridionales de la Polonia actual. Los primeros restos de asentamientos humanos permanentes (homo sapiens sapiens) en Polonia datan de la época del mesolítico (8000-5500 a.C.) En ese período los pobladores que habían llegado a las tierras polacas desde el entorno de las culturas del Danubio comenzaron a establecer sus asentamientos.
Aldea en Biskupin
Con el tiempo, entre otras razones por las invasiones de las tribus guerreras asiáticas, los habitantes de la región comenzaron a organizarse en grupos sociales cada vez mayores y a construir poblados fortificados. Un ejemplo de este tipo de construcción es el castro de Biskupin (siglo VIII a.C.), situado en una isla lacustre y rodeado por un talud, en el cual habitaban alrededor de 1000-1200 personas. En los siglos posteriores (del siglo VI a.C. en adelante), Polonia fue objeto de varias invasiones: desde el Este irrumpían las tribus escitas y sármatas; desde el Oeste, las celtas y germánicas. Los invasores con frecuencia se integraban, asentándose en los terrenos conquistados. Esas invasiones, aparte de la destrucción, también trajeron a estas tierras los logros del mundo civilizado. Estos territorios también suscitaron el interés de los mercaderes - las primeras huellas de la llamada "ruta del ámbar" (desde el Báltico hasta Roma) están fechadas en el siglo V a.C.